viernes, 12 de junio de 2015

                                                
CARTA 2

Sr.  Alfredo Pérez Guerrero.

Desde el instante en el que comencé a leer su carta mi cuerpo se estremeció llenándose de nostalgia, de manera que  vinieron a mí  varios recuerdos sobre la maravillosa y gratificante etapa que viví como colegiala.  Tengo claro que “quedó atrás la adolescencia y ha comenzado la juventud” (PÉREZ: 1965, pág.11), sin embargo en mi memoria quedarán las mejores experiencias vividas.

Debo reconocer que todo lo detallado  en su enunciado es muy verídico, así que tales frases han llegado  a lo más profundo de mi pensamiento  motivándome a tomar una nueva concepción sobre lo que en realidad representa el poder formar parte de una Universidad, cuya principal función  es la de “educar e instruir para la ruda, compleja y difícil batalla de todos los días contra la ignorancia” (PÉREZ: 1965, pág.13).

Hoy en día es un gran reto el poder ingresar a este tipo de instituciones ya sean de carácter público  o privado, pero,  a pesar de haber sido  muy difícil también es muy regocijante el simple hecho de saber que pude vencer la barrera que  me impedía alcanzar el inicio de un gran sueño. “Ahora una meta ha sido traspasada y comienza un camino” (PÉREZ: 1965, pág. 12).  Es cierto que muchas veces me perdí en el camino antes de encontrar el sendero correcto.  Aún no sé con certeza si  sea el camino adecuado para llegar  a cumplir mi mayor sueño, sin embargo, tengo muy claro que es una rama segura que me conducirá hacia la meta propuesta.  Me siento muy dichosa de poder ocupar un lugar  dentro de una universidad,  ya que es una señal  de que todo esfuerzo vale la pena.

Estoy muy consciente  que formar parte del grupo de jóvenes que el país educa no solo para un futuro sino también para el presente implica una misión muy importante, puesto que cada uno se desenvolverá en  las diferentes necesidades que el país requiere, y así poder dejar  de lado el interés y bienestar propio, de manera que no solo se piense en uno mismo sino también en las carestías de los demás.

La universidad entrega al País grupos de jóvenes equipados con las virtudes del conocimiento y con las virtudes de la bondad. Ellos tienen una misión que desborda y sobrepasa a los objetivos meramente económicos, a los objetivos de ganar el pan y de gozar de posición holgada (PÉREZ: 1965,  pág.14).

Nuestro país está encaminado a formar  no solo profesionales  con basto conocimiento, sino pretende llegar a crear  profesionales con coraje, decisión, fuerza, voluntad y capacidad de emprendimiento, ya que “la inteligencia no es nada, si no está acompañada por otras virtudes” (PÉREZ: 1965, pág.17), ahora bien, dichos nuevos profesionales que la Patria entregará a la sociedad debemos estar comprometidos con la ardua tarea de compromiso y entrega al bienestar de la sociedad. 

Solo me queda decir que agradezco su invitación a mirar desde otro punto de vista  el inicio de la vida universitaria, así que  me comprometo a ¨crear un nuevo sentido de libertad y justicia¨ (PÉREZ: 1965, pág.20), para ir descifrando poco a poco  el mundo que aún espera ser descubierto y no formarme solo como un profesional más de la vida, sino ser el profesional que cambiará la vida de los demás. Acepto el reto de formar parte del ejército que lucha contra la ignorancia  y ser digna  de que se me llame universitaria.

Bibliografía
PÉREZ,  Alfredo, ¨La Universidad y la Patria¨, Editorial Universitaria, Ecuador, 1965.

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