CARTA 2
Sr. Alfredo Pérez Guerrero.
Desde el
instante en el que comencé a leer su carta mi cuerpo se estremeció llenándose
de nostalgia, de manera que vinieron a
mí varios recuerdos sobre la maravillosa
y gratificante etapa que viví como colegiala.
Tengo claro que “quedó atrás la adolescencia y ha comenzado la juventud”
(PÉREZ: 1965, pág.11), sin embargo en mi memoria quedarán las mejores
experiencias vividas.
Debo
reconocer que todo lo detallado en su
enunciado es muy verídico, así que tales frases han llegado a lo más profundo de mi pensamiento motivándome a tomar una nueva concepción
sobre lo que en realidad representa el poder formar parte de una Universidad,
cuya principal función es la de “educar
e instruir para la ruda, compleja y difícil batalla de todos los días contra la
ignorancia” (PÉREZ: 1965, pág.13).
Hoy en
día es un gran reto el poder ingresar a este tipo de instituciones ya sean de
carácter público o privado, pero, a pesar de haber sido muy difícil también es muy regocijante el simple
hecho de saber que pude vencer la barrera que
me impedía alcanzar el inicio de un gran sueño. “Ahora una meta ha sido
traspasada y comienza un camino” (PÉREZ: 1965, pág. 12). Es cierto que muchas veces me perdí en el
camino antes de encontrar el sendero correcto.
Aún no sé con certeza si sea el
camino adecuado para llegar a cumplir mi
mayor sueño, sin embargo, tengo muy claro que es una rama segura que me
conducirá hacia la meta propuesta. Me
siento muy dichosa de poder ocupar un lugar
dentro de una universidad, ya que
es una señal de que todo esfuerzo vale
la pena.
Estoy muy
consciente que formar parte del grupo de
jóvenes que el país educa no solo para un futuro sino también para el presente
implica una misión muy importante, puesto que cada uno se desenvolverá en las diferentes necesidades que el país requiere,
y así poder dejar de lado el interés y
bienestar propio, de manera que no solo se piense en uno mismo sino también en
las carestías de los demás.
La
universidad entrega al País grupos de jóvenes equipados con las virtudes del
conocimiento y con las virtudes de la bondad. Ellos tienen una misión que
desborda y sobrepasa a los objetivos meramente económicos, a los objetivos de
ganar el pan y de gozar de posición holgada (PÉREZ: 1965, pág.14).
Nuestro país
está encaminado a formar no solo
profesionales con basto conocimiento,
sino pretende llegar a crear
profesionales con coraje, decisión, fuerza, voluntad y capacidad de
emprendimiento, ya que “la inteligencia no es nada, si no está acompañada por
otras virtudes” (PÉREZ: 1965, pág.17), ahora bien, dichos nuevos profesionales
que la Patria entregará a la sociedad debemos estar comprometidos con la ardua
tarea de compromiso y entrega al bienestar de la sociedad.
Solo me
queda decir que agradezco su invitación a mirar desde otro punto de vista el inicio de la vida universitaria, así
que me comprometo a ¨crear un nuevo
sentido de libertad y justicia¨ (PÉREZ: 1965, pág.20), para ir descifrando poco
a poco el mundo que aún espera ser
descubierto y no formarme solo como un profesional más de la vida, sino ser el
profesional que cambiará la vida de los demás. Acepto el reto de formar parte
del ejército que lucha contra la ignorancia
y ser digna de que se me llame
universitaria.
Bibliografía
PÉREZ, Alfredo,
¨La Universidad y la Patria¨, Editorial Universitaria, Ecuador, 1965.
No hay comentarios:
Publicar un comentario