La feliz mudanza
El día era muy joven aún la
armonía del bosque se sentía al
transitar por ahí. En aquel lugar muy
remoto dentro del follaje de los árboles
existía una pequeña casa habitada por una familia la misma que sin saberlo
tenía como huésped al linaje Polillar.
En aquella mañana siendo muy temprano aún, Chani la mayor de las
polillas despertó alarmada por un brusco movimiento que sintió, puesto que al
salir cuidadosamente de su escondite
miró a una humana que estaba muy molesta al observar que estos diminutos
seres habían hecho de sus bienes unos grandes manjares pues aparentemente han comido su lana de color con cuchillo y
tenedor.
La pequeña se sintió amenazada al
notar que la señora Naftalina estaba destruyendo su hogar, por ello se vio
obligada a decir a su casta que debían abandonar ese lugar que hasta ese
instante había sido su morada, pero, a pesar de haber tenido que trasladarse de territorio Chani
se mostraba muy dichosa ya que evitó que
la enfadada dueña de los deliciosos platillos masacrara a su estirpe. La descendencia
Polillar se mudó muy feliz con la idea de conocer y comer cosas distintas en su
nuevo hogar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario