CARTA
Sr. Alfredo Pérez Guerrero.
Desde el instante en el que comencé a leer su
carta mi cuerpo se estremeció llenándose de nostalgia, de manera que vinieron a mí
varios recuerdos sobre la maravillosa y gratificante etapa que viví como
colegiala.
Debo
reconocer que todo lo detallado en su
enunciado es muy verídico, así que tales frases llegaron a lo más profundo de
mi pensamiento motivándome a tomar una
nueva concepción sobre lo que en realidad representa el poder formar parte de
una universidad.
Hoy en
día es un gran reto el poder ingresar a este tipo de instituciones ya sean de
carácter público o privado, pero, a
pesar de haber sido muy difícil también
es muy regocijante el simple hecho de saber que pude vencer la barrera que me impedía alcanzar el inicio de un gran sueño. Es cierto que muchas veces me perdí en el camino
antes de encontrar el sendero correcto. Aún
no sé con certeza si este sea el camino adecuado para llegar a cumplir mi mayor sueño, sin embargo, tengo
muy claro que es una rama segura que me conducirá hacia la meta propuesta. Me siento muy dichosa de poder ocupar un
lugar dentro de una universidad, ya que es una señal de que todo esfuerzo vale la pena.
Tras
haber pasado un tiempo sin estudiar entendí que la etapa de adolescencia ya se
marchó, y como Ud. supo mencionar ya soy una persona llena de fuerza física y
espiritual que pasará varios años en este nuevo templo del saber forjándome
para afrontar las situaciones cotidianas de la vida, sin embargo, dichas
situaciones por más comunes que parezcan aún representan un gran misterio. En
este mi nuevo hogar no solo lograré ir venciendo la ignorancia, sino también aprenderé a mejorar como ser humano
lleno de plena libertad, y crearé
vínculos tanto con maestros como con mis compañeros.
Estoy muy
consciente que formar parte del grupo de
jóvenes que el país educa no solo para un futuro sino también para el presente
implica una misión muy importante, puesto que cada uno se desenvolverá en las diferentes necesidades que el país requiere,
y así poder dejar de lado el interés y bienestar
propio, de manera que no solo se piense en uno mismo sino también en las
carestías de los demás. El país está encaminado a formar no solo profesionales con basto conocimiento, sino pretende llegar
a crear profesionales con coraje, decisión,
fuerza, voluntad y capacidad de emprendimiento, ahora bien, dichos nuevos
profesionales que la Patria entregará a la sociedad debemos estar comprometidos
con la ardua tarea de compromiso y entrega al bienestar de la sociedad.
Solo me
queda decir que agradezco su invitación a mirar desde otro punto de vista el inicio de la vida universitaria, así
que me comprometo a ir descifrando poco
a poco el mundo que aún espera ser
descubierto y no formarme solo como un profesional más de la vida, sino como
aquel que cambiará la vida de los
demás. Acepto el reto de formar parte
del ejército que lucha contra la ignorancia,
y ser digna de que se me llame
universitaria.
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